
Nuestra historia
Caminemos Juntos de la Mano nació mucho antes de convertirse en una fundación.
Nació al trabajar de cerca con niñas y niños con discapacidad y problemas de aprendizaje, y descubrir una realidad que todavía hoy queremos cambiar: muchas veces un niño no necesita que le digan lo que no puede hacer; necesita que alguien comprenda lo que necesita para poder avanzar.
Comenzamos con algo sencillo: ayudar con tareas y regularización. Después llegó la atención psicológica y, con cada familia, fuimos entendiendo que las dificultades de un niño casi nunca terminan en el salón de clases.


También existen emociones, preocupaciones familiares y barreras que pueden limitar sus oportunidades.
En 2016 nació Valentina, hija de nuestros fundadores, con una discapacidad física. Su llegada hizo que todo aquello que durante años habíamos visto desde nuestra profesión se convirtiera también en una realidad propia.
Y entonces nuestra forma de mirar cambió.
Entendimos lo que significa para una familia tener preguntas, buscar respuestas y querer encontrar un lugar donde su hijo sea visto primero por todo lo que puede llegar a ser.
De esa experiencia nació Caminemos Juntos de la Mano.
Y su nombre terminó representando exactamente lo que queríamos construir: un lugar donde acompañar no significara hacer el camino por alguien, sino darle las herramientas para que pueda recorrerlo.
Desde entonces hemos aprendido haciendo.
Hemos acompañado a niñas y niños dentro y fuera del consultorio; creado espacios de juego, convivencia y aprendizaje; respondido junto con nuestra comunidad en momentos difíciles como el sismo de 2017; y convertido actividades y proyectos en oportunidades reales para nuestros beneficiarios.
En 2022 dimos un paso decisivo al constituirnos legalmente como asociación civil.


Y, en 2023, nos convertimos en donataria autorizada.
Eso nos permitió crecer, generar nuevas alianzas y entrar a las escuelas.
A través de Integración Escolar, logramos establecer convenios con siete escuelas públicas para acercar atención psicológica y psicopedagógica a niñas y niños con dificultades de aprendizaje, neurodesarrollo, lenguaje o situaciones emocionales.
Y cuando encontramos niños que necesitaban ayuda pero sus familias no podían cubrirla, buscamos otra manera.
Nuestro quinto Maratón con Causa, junto con su kermés y la participación de nuestra comunidad, permitió que cinco niños recibieran gratuitamente su proceso terapéutico.
Esos cinco niños representan lo que queremos que sea nuestra fundación.
Detectar una necesidad.
Buscar una solución.
Sumar a otras personas.
Y convertir esa ayuda en una oportunidad real.
Hoy hemos crecido. Brindamos atención psicológica, psicopedagógica, estimulación temprana, regularización, nutrición y apoyo en salud; trabajamos con familias, escuelas, profesionales, empresas y personas que han decidido confiar en nuestra causa.
Pero crecer nunca ha significado alejarnos de aquello que nos hizo comenzar.
Seguimos creyendo en una atención digna, accesible y profesional.


Seguimos trabajando con honestidad, responsabilidad, respeto y compromiso. Y seguimos buscando que una condición, una dificultad o la falta de recursos no decidan hasta dónde puede llegar una persona.
Porque nuestra visión no es solamente atender a más personas.
Es construir una fundación capaz de abrir más oportunidades para quienes más las necesitan.
Eso es Caminemos Juntos de la Mano: transformar el acompañamiento en oportunidades y las oportunidades en un futuro más digno.
Y mientras exista alguien que necesite una mano para seguir avanzando, seguiremos caminando juntos.